sábado, 11 de septiembre de 2010

VISIÓN APOCALÍPTICA DE UN NIÑO.

Bienvenido, seas al mundo, niño bueno
que ahora naces en la lúgubre ciudad.
Te reciben, con aplausos, todo el cieno
que corrompe a su inhumana sociedad.

Bienvenido seas al mundo – y descubre desde niño-,
que en sus calles habrás de hallar cariño,
pues el sol de la justicia nunca brilla
ni hay instancia a la que puedas recurrir.
La ciudad, en muchas veces, nos orilla,
al suicidio y al constante delinquir.

Para ti, no se vislumbra una esperanza,
pues el hambre es un infierno en que te ahogas.
Tu destino es consumirte entre las drogas,
o morir apuñalado por venganzas.

La desdicha has de entender a edad, temprana
y sabrás como es la vida dolorosa en un hospicio.
Cuando crezcas ya serás adicto a un vicio,
como el tinner , o tal vez la marihuana.

Donde vivas privará la corrupción,
será un núcleo que los hombres no comprendan,
donde el pan y la justicia se revendan;
donde el hombre haya perdido la razón
y coexista en una horrenda hacinación.

En tu casa has de encontrar tan sólo furia,
y a tus padres enfrascados en disputas.
En las calles verás sólo prostitutas
que se venden a los hombres con lujuria.

¡Ojalá que aún estuvieses en el seno maternal,
donde existe sólo calma y nos circunda la tibieza!,
donde el hombre no imagina que este mundo es de tristeza
y un dolor desesperante, sin final.

La ciudad es un océano de miseria,
donde priva categórica la histeria,
donde al pobre no le asisten nunca leyes,
pues han sido diseñadas para reyes.

Será injusto lo que tengas que vivir,
la injusticia sempiterna de este mundo,
te ha de ver como un desecho nauseabundo,
que es preciso pisotear y destruir.

¡Bienvenido seas pequeño que ahora naces!
y comprende que un infante, desde niño,
en las calles no hallará jamás cariño.
¡La ciudad te impartirá pronto sus clases!.

AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)

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