Hace tiempo, en el pasado, María Luisa,
fuiste acaso, mi más cálida ilusión;
pero todo lo trunco la decepción
y hoy mis lágrimas esparce al sol la brisa.
¡Pudo ser en esta vida tan hermoso
¡Pudo ser en esta vida tan hermoso
y un placer, en realidad, maravilloso,
adorarnos como nadie se ha adorado!;
ser cautivos del amor como dos presos,
perfumar tu cuerpo lindo con mis besos,
¡ese cuerpo que otros hombres han manchado!.
¡Pudo ser en esta vida tan hermoso
y un placer, en realidad, maravilloso,
ver surgir nuestro cariño como flor!;y un placer, en realidad, maravilloso,
el sentirte acurrucada aquí en mi pecho,
compartiendo la tibieza de mi lecho,
¡siempre juntos en las penas y el dolor.!
¡Qué precioso hubiera sido,
serías tú reverenciada,
la mujer más adorada
que jamás haya existido!.
Sin embargo, has preferido
los deleites de la moda,
¡te vendiste entera, toda,
a un varón ya envejecido!.
Ya no brilla en mi existencia la esperanza.
Tu ternura, que fue siempre algo cercano,
hoy me deja sumergido en la añoranza
y llorar nis desconsuelos, hoy es vano.
¡qué preciosa hubiera sido la experiencia
de fundirnos en un lazo de cariño!,
¡ser los padres amorosos de dos niños
a los cuales educarás con paciencia!.
Es tan grande mi pasion por ti, lo juro,
que la vida contumaz de tu pasado,
ese ayer aborrecible y tan oscuro,
por amarte, yo lo hubiese perdonado.
Pues mi amor a tu indecencia purifica
y a mi orgullo, tristemente crucifica.
¡Pudo ser en esta vida tan hermoso
y un placer, en realidad, maravilloso,
adorarnos como nadie se ha adorado!;
ser cautivos del amor como dos presos,
perfumar tu cuerpo lindo con mis besos,
¡ese cuerpo que otros hombres han manchado!.
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)
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