(Basado en el cuento de Angel de Campo “Micrós” “El chiquitito”)
¡Cuánto diera aquel tristísimo gorrión,
apresado en ese oscuro cautiverio,
salir raudo de su lóbrega prisión
y posarse en el suntuoso monasterio!
¡Con qué místico placer él se hundiría
en la fronda de selváticos rumores!,
¡con qué gula el Chiquitito libaría
la fragancia perfumada de las flores!.
Y es que el pobre y desvalido Chiquitito
anhelaba con sus alas apresar el infinito,
contemplarse en el estanque del jardín
y emprender un viaje grato hacia el confín.
¡Qué difícil parecíale aquella suerte!,
de mirarse en ese horrendo calabozo!,
donde todo su universo era espantoso,
¡donde muchas ocasiones vio la muerte!.
Sucedió que, estando triste en su prisión,
no contento de su vida en realidad,
un proyecto se anidó en su corazón:
¡El deseo de recobrar su libertad!
Decidido a organizar veloz la huida
y ponerle feliz término a su vida,
con paciencia un plan exacto preparó.
Y así fue que, cuando su ama le llevó
a la jaula diligente la comida,
nuestro amigo se acercó hasta la salida
y por ella, en un descuido, se escapó.
La señora, impresionada por el hecho,
Sofocándose, lanzó entonces un grito:
¡cierren todo!, ¡se ha escapado el chiquitito!.
Una turba, alrededor, haciendo valla,
aventaba multitud de sucias toallas,
arrojándolas furiosa al negro techo.
Casi a punto de salir en forma ilesa
y pensando el mundo libre pronto ver,
se golpeó salvajemente en la cabeza
y en el piso, con estruendo, fue a caer.
Ya las luces de un día nuevo despuntaban,
cuando el ave en su prisión se despertó
y al mirar esos barrotes que lo aislaban,
de amargura el Chiquitito se murió.
Esta fue la dolorosa narración
de su triste y vergonzoso cautiverio,
¡cómo quiso salir libre de prisión
y posarse en el suntuoso monasterio!
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)
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