miércoles, 8 de septiembre de 2010

REMEMBRANZAS PATERNALES


Cuando nuestros padres del mundo se van,
la esperanza nuestra con ellos se muere,
la desdicha aciaga con creces nos hiere
…el lloró incesante comienza a brotar.


La amargura, en nuestro espíritu, cruel crece,
por la angustia que en nosotros triste emana,
en el alma sólo el llanto infiel florece
…¡y hay heridas que en nosotros nunca sanan!


¡Con qué pena se dilatan nuestros días!,
¡su recuerdo en la memoria siempre vaga!,
no hay remedio que nos cure fiel la llaga,
ni placer que nos devuelva la alegría.


Los recuerdos del pasado nos persiguen,
pues sabemos que sus cuerpos muertos yacen,
que las flores de sus restos breves nacen
y en nosotros sus caricias siempre viven.


¿Qué tesoro de este mundo se compara,
a la dicha inigualable del cariño
que nos dieron cuando fuimos unos niños?.
su ternura fue una luz que siempre ampara
¡y sus besos fueron blancos, como armiño!.


Yo les pido, que a los padres hoy den besos
mientras vivan, les obsequien una rosa;
no cuando ellos, sepultados en la fosa,
se conviertan, tristemente, sólo en huesos.

Mientras tengas en la vida su presencia
y el abrigo de sus brazos te circunde,
da a tus padres lo mejor de tu existencia,
¡sé tú el sol que sus tinieblas las alumbre!.


Pues no siempre contarás con su nobleza,
ni tendrás en todo tiempo su indulgencia;
pues la vida esta empañada de tristeza,
y esas flores perderán un día su esencia.


No deseches de ninguno sus consejos,
pues con ellos, la razón se hará tu hermana;
no desprecies a tu padre que está viejo,
ni a tu madre cuando fuere ya una anciana.


Cuando nuestros padres del mundo se alejan,
añoranzas mustias en nosotros dejan,
los recuerdos tristes nos hacen llorar.

En el llanto con tristeza nos ahogamos,
sus caricias con angustia las deseamos
…¡anhelando nuestras penas olvidar !.
 
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)

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