¿Dónde estás que no te encuentro?,
busco en mi alma, en sus adentros,
tu fantástica canción.
¿Por qué escapas como sombra fugitiva,
como un ave que agoniza en el desierto?,
porque estoy sin tu presencia como un muerto,
como el alma que agoniza, estando viva.
Cada noche, yo persigo, con afán,
descubrir en ti un gran salmo de alegría;
esas notas que las musas siempre dan
y que vierten en mis versos de ironía.
Cada noche, busco ansioso las guirnaldas
de tus himnos y el acento de tu lira;
ese acento que a los bardos los inspira
y les da veinte poemas de esmeraldas.
Cuando miro el resplandor que hay en los astros
y me inflaman los nocturnos de Darío,
siento loco que su versos son tan míos,
¡mas yo escribo sólo rimas de un poetastro!.
Yo persisto en percibir tu grato aroma,
parecido al de mil flores de alhelí,
ofrendarle algunos versos a mi idioma,
muchos versos de turquesas y rubí.
No tenerte en mi existencia es un tormento
y escribir es para mí loca obsesión,
la dulzura de un angélico alimento
que satura mi sediento corazón
Mes tras mes, con frenesí sutil trabajo,
para hurtarle a tu hermosura sólo un gajo
y cuando halló en mí tu voz, y al fin la escribo,
¡hasta entonces, con pasión sé que estoy vivo!.
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)
AUTOR: ALBERTO ANGEL PEDRO (ALÁN EVANGELISTA)
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